Ya sea en un refugio de montaña a 2.500 metros de altura, en un barco de recreo en plena tormenta o en un edificio industrial con una centena de hombres de negocios y a baja temperatura: Da igual lo inusual que sea la localización o el evento, los cocineros personales siempre encuentran la manera perfecta para hacer que los sueños culinarios de sus clientes se conviertan en realidad. Se saben todos los trucos.

Lo único que siempre hace falta son buenos ingredientes.

Bien es cierto que los cocineros personales tampoco son especialistas de cine o espías secretos trabajando para su majestad (o por lo menos no todos). Sin embargo, los cocineros de eventos experimentados siempre se sacan algún truco de la manga. A pesar de que las condiciones siempre están cambiando y de que aparecen nuevas gastronomías que nunca han visto, siempre pueden preparar platos del más alto nivel. Cuentan con una gran capacidad de organización. Impredecible es una palabra que no está en su diccionario, puesto que la improvisación es parte de su trabajo.

Como cocineros independientes y con una buena formación, saben tener buen ojo para los detalles en cada situación. Crear menús, tener en cuenta los presupuestos, preparar cocina y los fuegos, comprobar los ingredientes, verificar los utensilios: para todo esto hace falta un especialista que tome las riendas cuando las cosas se ponen difíciles, cuando hace falta un profesional o cuando hace falta ayuda en la cocina de su mismísima majestad. Así es como es esta profesión y los cocineros profesionales son contratados tanto como artistas como parte de un equipo. Trabajan de forma rápida y profesional, estando capacitados para trabajar con compañeros con los que no han trabajado nunca.

En el caso de eventos o cuando hace falta personal, los cocineros personales que trabajan como jefes de cocina, segundos jefes o jefes de partida no solo son contratados por restaurantes, organizadores de eventos o empresarios, sino también por personales particulares para bodas o para cenas románticas. Incluso cada vez son más las familias o los grupos de amigos que optan por los servicios de alta cocina en fiestas pequeñas. Existe una tendencia en la actualidad entre turistas de otros países y regiones que quieren conocer la gastronomía y la cultura regional directamente de los jefes de cocina en su casa o en directo en estudios de cocina. El rango de posibilidades es ilimitado. El cocinero personal de hoy en día puede estar camuflado en un puesto de comida callejera, puede ser un ninja del sushi, un experto en barbacoas o un cocinero de vanguardia de la cocina lenta. Todo según las necesidades del cliente.