Benjamin Miller, berlinés de 30 años, trabaja desde hace unos 10 años de cocinero en un crucero de la naviera AIDA. Mientras tomamos un café cerca del puerto Barcelona, Benjamin nos habla de las decisiones que lo llevaron a hacerse cocinero y sobre la experiencia de trabajar en un crucero. 

La pasión por la cocina: cómo empezó todo

Desde muy pequeño Benjamin supo que le interesaban mucho la cocina y la comida. Cuando cumplió los 13, empezó a trabajar para un cátering, y por la buena experiencia que tuvo con ellos, decidió empezar a formarse como cocinero a los 16. La formación la completó en el hotel Sylter Hof de Berlín, de tres estrellas.

Después de la formación, trabajó en el hotel Centro Vital, también en Berlín, donde entró en contacto con la alta cocina. Esta experiencia desató su pasión por este tipo de cocina.

De cómo llegó a trabajar de cocinero en un crucero

Benjamin tenía 19 años y quería enfrentarse a nuevos retos. Quería salir de Alemania, si podía a las Islas Canarias, pero dese hace tiempo que le atraía la idea de trabajar en un crucero. Nos comenta que en aquellos años ya se decía en la hostelería, que, si querías convertirte en un buen cocinero, tenías que trabajar en el extranjero.

Se puso a mirar varias empresas en el extranjero. Echó el currículum en varias de ellas, entre otras en AIDA Cruises, y de un día para otro ya tuvo algunas entrevistas, una de ellas en AIDA. La empresa es alemana y la entrevista tuvo lugar en Rostock (Alemania). Dice Benjamin que todavía se acuerda de aquel día y de lo nervioso que estaba. La entrevista duró una media hora, una parte de la entrevista se la hicieron en inglés y al terminar le ofrecieron el puesto como 3rd cook (se puede comparar con el rango de demi chef). El sueldo que le ofrecieron era bueno y, los costes y el alojamiento los pagaba la empresa. El trabajo duraría seis meses y después tendría entre 8 y 10 semanas de vacaciones. Aceptó el trabajo al momento.

El 3 de marzo de 2008 voló a Tenerife. En el aeropuerto le esperaba uno de los cocineros para llevarlo al crucero. Ya en el barco le enseñaron todo lo básico: la cabina, el puesto de trabajo y lo presentó al equipo de cocina y de bar. El cocinero nos asegura que si no estás acostumbrado a los barcos, la primera semana se te hace muy dura: “Tienes que acostumbrarte a tu puesto, a tu papel dentro del barco y a las normas de la cocina. Se trabaja 7 días a la semana entre 10 y 14 horas. La vida de un cocinero de cruceros no es siempre fácil, son muchas cosas, pero se puede hacer.”

Creación de Benjamin Miller, que se dedica a trabajar de cocinero en un crucero
atún / wasabi / sepia / basílico

 

Comida que se sirve en el restaurante de un crucero.
trucha / azafrán / haba tonka / gremolata / zanahoria

 

Valoración personal de trabajar en alta mar

Antes de terminar la primera campaña, le propusieron ascender a . Después de la tercera, con 21 años, ya lo habían ascendido hasta 1st cook (parecido a junior sous chef). Un año más tarde se conviertió en el sous chef más joven del crucero y le asignaron un grupo de 15 personas. En noviembre de 2011, tres años después de su primera campaña con AIDA, a Benjamin le ofrecieron el puesto de jefe de cocina del restaurante Rossini (uno de los restaurantes gourmet de los cruceros AIDA). El cocinero nos comenta que lo que más le gusta de la compañía donde trabaja es que valoran a la gente por su capacidad y no por la edad que tenga.

Desde que es jefe de cocina, ha tenido la posibilidad de tomar parte en varias competiciones y de trabajar como cocinero invitado en varios restaurantes.

Trabajar en un crucero tiene sus partes positivas y negativas. El cocinero destaca la posibilidad de viajar y ver el mundo, de conocer a gente de otras naciones y culturas, y el papel que juega tener que trabajar en un ambiente intercultural para el entendimiento mutuo. Sin embargo, dice que por el tipo de trabajo que tiene suele ver poco a los amigos y a la familia, y que ha perdido el contacto con muchos amigos por la distancia.

Benjamin dice estar agusto trabajando para AIDA, pero no descarta dejar el crucero y trabajar en tierra, si le hacen una buena oferta. En el futuro, se ve trabajando en un hotel o en un restaurante de lujo, donde pueda dar rienda suela a su creatividad como cocinero.

 

plato de la carta de un crucero de AIDA
cordero de la raza limusina / rabanoapio / antipasti