Después de una temporada en Londres, la valenciana trabaja en la actualidad para el Brygga 11, del chef Geir Skeie (ganador mundial de Bocuse D’Or 2009). Una entrevista sobre la importancia que tiene descubrir nuevas gastronomías para progresar como cocinero.

 

¿Cuál fue tu primer trabajo en una cocina? ¿Qué recuerdos tienes?

Mi primer lugar fue en un obrador de repostería, mi primer verano después de terminar mis estudios de panadería y repostería. Un obrador gigante, donde se producía para 3 pastelerías y catering que poseía el propietario. Recuerdo la cantidad de cosas que hacía de un mismo producto: si me tocaba rellenar las empanadillas, tenía que hacer 1.000 unidades o 5.000 canapés, todo de manera artesanal y grandes volúmenes.

 

Después de un año en Londres, decides poner rumbo a Noruega, donde en la actualidad estás trabajando. ¿Fue un salto muy grande a nivel gastronómico y cultural?

Todos sabemos que Londres es la puerta de Europa culinariamente. Por la gran diversidad de cultura gastronómica, es fácil adaptarse, todo el mundo tiene cabida. Noruega preserva muy celosamente su identidad gastronómica y, por supuesto, culturalmente. Fue un gran salto, porque, no tenemos mucha información, solo muy general. Es otro mundo y tiene una visión muy diferente.

 

 

¿Qué nos puedes contar de la gastronomía noruega?¿Qué lugar tiene la cocina en la cultura noruega?

La cultura noruega y su gastronomía van ligadas. Para ellos, ir a disfrutar de una velada en un restaurante es más que simplemente ir a comer. Es su manera de compartir y disfrutar, y preservar su gastronomía.

 

Noruega y España, norte y sur. A nivel gastronómico, ¿Qué podemos aprender de ellos y ellos de nosotros?

Creo que deberíamos aprender de los noruegos que, con la riqueza con la variedad gastronómica que poseemos en España, disponemos de casi todos los productos imaginables, saber vender nuestra identidad gastronómica. Cuando sales a fuera te das cuenta de que desconocen una gran parte de nuestra identidad gastronómica. No nos sabemos vender.

Los noruegos deberían aprender parte de esa pasión, dedicación y exigencia que hay entre los cocineros. Será que España es un país con grandísimos cocineros.

 

 

Siendo jefa de partida en un equipo internacional, ¿cuál es la tarea más difícil?

Mi tarea más difícil es intentar adaptarte a los estándares y, sobre todo, abrir tu mente para conocer a la gente que te rodea para sacar lo máximo.

 

Londres se considera una de las capitales de Europa, con inmigración de todas partes del mundo. ¿Es un buen lugar para cualquier cocinero que quiera evolucionar en su profesión?  

Por supuesto. Londres fue para mí una experiencia inolvidable y maravillosa la cantidad de cosas que vives y disfrutas. Sin duda, lo recomiendo.

 

Durante este tiempo en el extranjero, ¿has descubierto ingredientes que hayas incluído en tu recetario?

Siempre se descubren ingredientes u otras elaboraciones, esa es una de las razones por la que salí afuera, para tener más conocimientos.

 

¿Cómo describirías ahora mismo tu estilo de cocinar?

Mi estilo de cocinar se ha vuelto más cosmopolita, pero siempre sin olvidar mis raíces, intentando mezclar mi cocina mediterránea con todo lo que he visto y aprendido.

 

Por último: a ti, ¿qué te deja expresar la gastronomía?

Libertad y felicidad.

 

 

¡Muchas gracias, Tania! Y que coseches muchos éxitos.

 

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