Si hay una palabra que defina a Spoonik, es diferente. Una visita al local barcelonés significa más que ir a comer, significa vivir una experiencia que va mucho más allá, un experiencia que busca activar la mente del cliente de un modo no esperado en un restaurante y hacerle disfrutar de un viaje con los cinco sentidos, acompañados por la comida, la técnica y el arte.

 

La gastronomía como modo de expresión infinito 

La propuesta nos llega de la mano de dos chefs latinoamericanos: Jon Giraldo (Colombia) y Jaime Lieberman (México) quisieron crear un proyecto que fuera más allá de una experiencia culinaria al uso. Los dos cocineros sabían que querían hacer algo diferente, innovador, que les permitiera comunicar a través de la gastronomía, ya que la veían como un medio de expresión de sus inquietudes por el arte, la música, y disciplinas como la comunicación no verbal y la sociología. Como ellos dicen “no somos solo cocineros”.

El sexto sabor

De esa necesidad de expresión nació un proyecto de experiencia sensorial que quiere estimular al máximo nuestros sentidos. La fórmula parece fácil a primera vista: cinco son los sentidos que tenemos los humanos y cinco son los sabores base que existen, a esta combinación le añaden un sexto “sabor”, el “sabor sensorial”, el despertar las emociones a través de las historias. El objetivo es aprovechar todos los sentidos, pero ¿cómo? Mediante técnicas de neuromarketing.

Nace Spoonik Club

La idea se puso en marcha con Spoonik Club en su propia casa, un “laboratorio” donde el proyecto fue tomando la forma de espectáculo gastro-sensorial. Empezaron dando cenas a puerta cerrada y con comensales que llegaba a oír del “club” por el boca a boca. Spoonik Club fue un ensayo que supuso un inmenso trajín de gente, tanto de invitados como de personal y que tenía fecha de caducidad: “necesitábamos separar los espacios vitales.” Cerraron las puertas de Spoonik Club para abrir las del Restaurante Spoonik, este ya abierto al público y con posibilidad de reserva.

 

Un plato del restaurante Spoonik.

Una apuesta arriesgada

Al visitar Spoonik esperamos encontrar un performance artístico de imágenes, música y luces, pero también una gastronomía con rigor. ¿Con qué nos encontraremos exactamente? Con una cocina preparada en directo, que se encuentra a caballo entre Latinoamérica y España, una adaptación del recetario español con ingredientes latinoamericanos y viceversa. Platos que transmiten la identidad de los cocineros, su visión personal de la gastronomía latinoamericana, platos que esconden horas y horas de investigación sobre el gusto que tenían sus ancestros y los ingredientes utilizados. Y, sobre todo, nos encontraremos con un equipo cercano, con un trato amable y personalizado, con gente que hace una apuesta arriesgada y sincera por lo que de verdad les interese. Todo esto en un único menú degustación con cuatro maridajes en opción.

Premio Nacional de Hostelería a la Innovación 

Spoonik ha logrado hacerse un hueco en la enorme oferta gastronómica de la Ciudad Condal con una propuesta vanguardista, hasta ahora muy bien valorada. El reconocimiento también les ha llegado desde el gremio: el año pasado recibieron el Premio Nacional de Hostelería a la Innovación. Un premio que, en otros años, han recibido cocineros como Eneko Atxa o Ferrán Adriá. En palabras de Jon “es algo que no se puede expresar. Eso sí, un gran compromiso porque las miradas están cada vez más puestas en ti”.

Después de descubrir esta propuesta futurística, nosotros, en la redacción, ya nos estamos preparando para probar ese sexto sabor y conocer Spoonik en persona.

G. A.