Surgieron en Londres y Nueva York, pero la comida callejera se ha convertido en toda una moda en las ciudades alemanas. La idea de estas camionetas en las que se vende comida ha llegado de forma simultánea a través del Atlántico. Desde hace varios meses ha revolucionado e inspirado la escena gastronómica alemana. En estas pequeñas cocinas totalmente equipadas sobre cuatro ruedas se pueden preparar todo tipo de delicias culinarias de Alemania y del resto mundo de forma rápida y directa.

El mercado es grande: trabajadores de oficina en el centro de la ciudad, familias en un destival de comida callejera en el parque o grupos de amigos después de un concierto o tras salir de fiesta. Se trata alternativas sanas a la comida rápida y aperitivos equilibrados con demanda en cualquier momento del día o la noche. Incluso hoy en día existen cientos de cocineros artistas móviles por las carreteras de Alemania con sus ofertas exóticas o tradicionales. Con productos de alta calidad, sabrosos y saludables tienen en su mano el futuro de la industria. Los cosmopolitas que aprecian los sabores, probar algo nuevo y descubrir los platos raros (en inglés y alemán se les conoce como “foodies”) corren hacia estos vehículos restaurados de forma llamativa, ya sean remolques, furgonetas o antiguos autobuses escolares.

Por decirlo de alguna manera, no es que sean establecimientos de varias estrellas pero por lo menos se merecen una. Funcionales y con un carácter distintivo, reflejan la pasión de los cocineros de estos food trucks que han remodelado sus cocinas con gran esfuerzo o que han sido diseñadas por otros profesionales. A los cocineros les encanta ver cómo sus ideas se convierten en realidad hasta en el más mínimo detalle. Es algo normal y en este caso las gastronetas no son una excepción. Estos cocineros invierten mucho tiempo y dinero en su sueño. En la actualidad, se está desarrollando el mercado de la creación o habilitación de estos vehículos de comida callejera. Ya sea la compra de vehículos nuevos o de segunda mano o alquilarlos para una ocasión especial: en Internet existen ofertas para todas las posibilidades. Todo está preparado.

Lo más importante junto al vehículo en sí sigue siendo la pasión por la cocina y el concepto personal. ¿Qué es lo que funciona? ¿Qué quieren los clientes? Las recetas deben ser sofisticadas y no solo patatas fritas o un perrito caliente. Los cocineros de estos food trucks adoran los platos que no son habituales pero que se pueden preparar de forma rápida con resultados sabrosos. Incluso una salsa aparentemente simple se puede ennoblecer rápidamente con treinta ingredientes. Vegano, orgánico, regional hecho con amor, multicultural… todo tiene su propio toque especial.

Solo cuando se han hecho estos deberes se ha de pensar en el tipo de vehículo para poder facilitar un buen ritmo de trabajo. En este caso lo más importante son las conexiones eléctricas, el espacio de trabajo o la iluminación. Y por supuesto la mejor idea no sirve de nada si nadie se entera. La publicidad, la selección del punto de venta (que puede cambiar durante el día), la asistencia a ferias y festivales de comida callejera o incluso ofrecer un servicio de comidas móvil para empresas han de ser considerados de antemano.