El chef Roberto Martínez Foronda ha narrado sin palabras, la historia de la pintura del genio Salvador Dalí “Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes del despertar” creando un “Ceviche de Gala”.

 

Una iniciativa que nació del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza que siempre muestra un gran interés por la cocina. Incluyendo a Roberto, se seleccionaron a 25 de los mejores chefs españoles, como Diego Guerrero, Quique Dacosta, Martín Berasategui, Juan Mari y Elena Arzak, Paco Torreblanca y entre otros, para que recorran la sala y escojan un cuadro que le sirva de inspiración para crear un plato. El objetivo fue la publicación del recetario “Thyssen al plato”, nombre muy literal a la causa.

 

Aunque Roberto no se siente artista sino artesano, ha conseguido una muy certera interpretación, por lo que ha sido elegido como portada del libro y ha logrado plasmar algo que todo buen artista hace, el alma de su cocina peruana-asiática en su obra.

 

Pueden encontrar al chef madrileño Roberto Martínez Foronda en su restaurante Tripea, en el antiguo mercado Vallehermoso, en el  barrio  de Chamberí, en Madrid. ¿Quizá un día nos sorprenda con este plato dalilesco en su carta?

 

Por Fabiola Gálvez

 

 

Fueron 25 chefs los que participaron en la creación del libro “Thyssen al plato” ¿Cómo fue esa dinámica?

Fue un proyecto que inicio la directora de tiendas del Thyssen. Junto a su equipo, decidieron hacer una colaboración dirigida a la gastronomía, con una línea de productos “DelicaThyssen”, el nombre es una conjunción de palabras, en la tienda del Museo. Entonces quisieron hacer un libro de recetas pero reuniendo a gente con bastante nombre para hacer algo diferente, de lo que es el ámbito España. Esto es nacional pero creo que se va a distribuir internacionalmente. La idea nace un poco de en ese sentido. A mí me convocaron porque la directora era una clienta muy buena aquí y vino a Tripea y me lo propuso.

 

¿Por qué está interesado el museo en la gastronomía?

No sé si habrá un objetivo pero si es verdad que dentro del museo, hay varias obras relacionadas a la gastronomía y se creó un recorrido en torno a varios cuadros sobre gastronomía. Creo que también va porque la cocina es arte, es esa unión que se considera que un cocinero es un artista como un pintor, hasta cierto punto, se puede considerar que somos artistas. Y creo que también es porque la gastronomía está en ebullición y no hay museo que haya hecho una obra igual en formato de libro, era la oportunidad de hacerlo.

 

Entonces, cada chef escogía una obra del museo Thyssen?

Sí, y tú a partir de allí escogías y la desarrollabas entorno a la historia del cuadro, a la textura, a los colores, a lo que sería representar el propio cuadro, eso era exposición libre al fin y al cabo, tenías que crear algo que simulara la propia obra, sino no tiene gracia.

 

¿Y cuál fue el cuadro que elegiste?

“Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un instante antes del despertar”, de Salvador Dalí.

 

¿Fue por algo especial que te decantaste por esta obra?

Lo elegí por el colorido que tenía y sobretodo por lo que representaba, y luego, estudiando ya un poco más sobre el cuadro, tenía más sentido todo, sinceramente lo hice por eso. Me llamó mucho la atención de primeras y la historia es que el cuadro en este momento no estaba en el museo, estaba pedido y yo pensé que no lo iba a poder usar y al final me dijeron que sí, porque pertenece a propio Thyssen. Además, es un pintor español, me gustó mucho y es un cuadro súper reconocido.

 

 

Nos podrías explicar sobre tu interpretación “Ceviche de Gala”

Lo que se ve en el cuadro es la figura de Gala, y es parte de un sueño que tuvo Dalí y lo intenté representar como la manera que él lo había visto. Y lo que quisimos hacer, es dar mucha importancia a Gala, en ese sentido, y lo representamos con un ceviche. De la manera de despojar cualquier prenda desnuda como el propio ceviche, crudo, sin piel, sin nada, que es como ella sale en el cuadro, desnuda. Luego, la idea de los tigres lo representamos con láminas de boniato con la forma de un tigre, y las líneas de su lomo están hechas con tinta de calamar. Después, metimos la leche de tigre de granada porque también están las granadas, por ahí.

El elefante tiene unas patas de araña, y lo que hicimos fue meterle tobiko, que son las huevas del pez volador en torno a la araña, y miel de ajo negro, porque también hay unas abejas, que es la manera de representar el dulzor de la miel.

 

¿Cuánto tiempo te tomó esta creación?

No sé si tanto, porque me vino muy de frente todo y lo vi muy claro. En desarrollarlo, entre lo estuve viendo, pensando, investigando, un mes.

 

¿Este plato se podría replicar en tu restaurante?

Sí, claro que se podría.

 

¿El plato que interpretaste fue elegido como la portada del libro?

Sí, no me lo esperaba para nada, con tanto nombre allí lo que menos te esperas es ser portada, y fue una elección de la misma organización.

 

¿Alguna anécdota que te haya pasado con esta experiencia?

Bueno, la portada, que no me lo esperaba, y como te digo, la obra, que se dio el caso que no estaba en el propio museo pero que yo lo había visto antes, porque me metí en la página del Thyssen y lo estuve mirando. También estuve hablándolo con mi padre y fue como que todo se quería dar pero no se dio, la busqué por todo el museo y no estaba por ningún lado. Y entonces me rallé y dije: «¿ahora qué hago?» Pero ya está en el museo, lo que había pasado es que se lo habían cedido a otra galería de arte temporalmente, pero el cuadro pertenece al Thyssen.

 

¿Ahora más que nunca dirías que la gastronomía es arte y viceversa?

Sí, yo considero que arte tiene, pero también el tema de la gastronomía ha cogido un vuelo muy raro, como siempre digo cocinar, hemos cocinado hace miles de años, parece que ahora somos estrellas de rock.

Ahora, se está dando más importancia, sí, parece que hay una gran parte de arte pero no considero que todo sea tan artístico en su totalidad. Lo que te influye y de lo que te nutres es de viajar, de ver un cuadro y representarlo en un plato de comida, tiene que ver, pero yo creo que el día a día de un cocinero es artesano más que de artista, quizá más lo de artista es en la preparación previa, como si tienes que desarrollar un menú degustación y lo piensas y lo preparas, porque se usa mucho la parte de creatividad, pero somos más artesanos.

 

¡Muchas gracias, chef Roberto!