En diciembre de 2016 la Cárcel Distrital de Mujeres de San Diego (Cartagena de Indias, Colombia) abrió sus puertas. No se trataba de un puertas abiertas, tampoco de una amnistía general para las 170 reclusas que conviven en el centro penitenciario. La cárcel abría un restaurante propio con el objetivo de ofrecer a las mujeres una vía de reintegración social.

Unas trabajadoras muy peculiares

Las camareras de Interno reciben a sus clientes en uniforme negro y con un pañuelo rosa fucsia distintivo en sus cabezas. Cualquiera diría que se trata de un restaurante de moda de una gran ciudad, si no fuera por un pequeño detalle bastante inusual: las trabajadoras son mujeres que cumplen condena. Y de ahí viene el nombre del establecimiento, Interno. ¿Quiénes pueden probar las especialidades costeñas que sirven? El restaurante está abierto a lugareños y también a turistas, se encuentra dentro del recinto de la cárcel y solo se puede acceder, si un guardia abre por dentro la puerta rosa que conduce al comedor.  Interno cuenta con una ubicación extraordinaria y de fácil localización, ya que se encuentra en plena zona colonial y turística de la ciudad, uno de los lugares más visitados de todo el Caribe.

El pasillo que da al comedor
El pasillo que da al comedor. RESTAURANTE INTERNO

Cómo surgió el proyecto

El restaurante Interno no es el primer restaurante llevado por reclusos. La idea original surgió en la ciudad italiana de Milán, en la cárcel de hombres Il Casa di Reclusione Milano Bollate, cuando decidieron abrir InGalera Milano Bollate. Johana Bahamón, idearia de la versión colombiana, escuchó hablar de este proyecto en la radio y se le ocurrió que podría exportar el concepto a Colombia. Bahamón quedó prendada de la idea de poder crear un punto de encuentro que sirviera de lugar de intercambio entre las reclusas y la sociedad civil. Viajó a Milán para conocer de primera mano In Galera  y pasó cinco días aprendiendo el funcionamiento del restaurante. De vuelta en Cartagena, planteó el proyecto, y a los dos meses ya estaban formando a las internas en cocina, higiene y etiqueta ayudados por los cocineros más prestigiosos de la ciudad. A los cuatro meses, el restaurante ya estaba abierto. Interno no es el primer proyecto que Bahamón lleva a cabo con la población carcelaria, la actriz dirige la Fundación Acción Interna, creada en 2013 exclusivamente para la resocialización de esta.

El comedor del restaurante Interno
El comedor. RESTAURANTE INTERNO

El restaurante Interno, un lugar donde desarrollarse

En total trabajan 25 mujeres consideradas de mínimo riesgo y que cumplen condena, en algunos casos, por delitos graves. La mayoría de ellas cuenta la misma historia: son mujeres jóvenes con escasos recursos económicos, víctimas de una familia desestructurada, del maltrato y de la desigualdad de oportunidades, que, en un punto de sus vidas, cometieron errores y ahora los están pagando con la cárcel. El restaurante es un lugar donde cada día ven que son capaces de lograr algo: cocinar, atender, organizar, gestionar: un sitio perfecto para desarrollar más autoestima y confianza en ellas mismas. Cuentan, además, con un huerto propio situado dentro de la cárcel, donde pueden plantar el material que más tarde trabajarán en la cocina. La iniciativa es una inmejorable oportunidad de formarse y de crear un proyecto de vida para cuando hayan cumplido condena y tengan que volver a sus casas. Interno es un restaurante con una decoración alegre, señal de que a sus trabajadoras les espera un futuro prometedor fuera de las rejas.