La chef mexicana Marla Rangel nos cuenta qué es lo más importante en una cocina.

Mi nombre es Marla Karina Rangel, provengo de una pequeño pueblo, quizás en el no haya podido tener la oportunidad de crecer, gastronómicamente hablando, pero me enseñó la grandeza de los valores humanos, lo que implica el pertenecer o formar parte de algo. La constancia y ladedicación, ser responsable de lo que hacemos y también de lo que no, todo eso lo tengo desde casa.

Buscando nuevas oportunidades, horizontes favorables, me mudé a una de las mejores ciudades a nivel nacional y mundial, en donde las puertas para crecer están a la vuelta de la esquina. Nombrada por la Revista Condé Nast Traveler como uno de los Mejores Destinos Turísticos, la hermosa ciudad de San Miguel de Allende, Guanajuato, México.

Esta no es la forma en la que veo, sino en la que siento lo que es la pasión de la cocina.

Marla Rangel en un evento
Marla Rangel en un evento de Honda

Pareciera una clase de vuelta irónica en la vida de la gastronomía, pero hoy en día, por más extraño que se escuche, el iniciar camino y abrirte paso por este maravilloso mundo de la cocina se vuelve algo complicado para las mujeres. Jóvenes o no tanto, es un campo de batalla que pareciera ha sido modificado para hacernos creer que esto es completamente un “mundo de hombres”, y seamos realistas, lo han hecho extraordinariamente bien.

Llevar el mandil les ha sentado bastante bien, se han destacado como los nombres de los que más se han hecho menciones.

Pero eso no significa que las cualidades femeninas no tengan cabida durante la creación de platillos. Y es que ese sentimiento que nos caracteriza, la pasión cuando realmente algo te invade por el cuerpo es indescriptible. Nuestra forma tan peculiar de analizar ciertas situaciones, son bien acopladas,  ese amor que se siente  y se transmite en aromas al levantar tapas, en el más sincero “Hola ¿cómo estás? “, el sentirte que, por una extraña razón, formas parte de una familia en el que los lazos son culinarios, es una de las más grandes dichas, porque como dinamita al explotar, te hacen sentir vivo, lleno de energía, feliz por estar haciendo lo que te llena el alma de gozo.

Los detalles lo son todo

¿Qué es lo más importante en la cocina? Pudiera ser una pregunta o la respuesta también. Aquí se pueden diferir criterios, y dando lo mismo el idioma que hablemos, un artista es lo que es: es capaz de transformar cualquier cosa en la más grande obra de arte. Pero al decir “cualquier cosa” no nos confundamos, no significa que efectivamente trabajemos con lo que sea: lo más importante es que debemos tener extremo cuidado con lo que usamos para trabajar, nuestros ingredientes son la clave máxima.

Pie de limón.
Pie de limón.

A mí me encanta el olor de vegetales, hortalizas, ¡todo! Sus llamativos colores, esa frescura al tocarlos, que hace que instantáneamente comiences a imaginar cómo se prepararían y hasta su sabor, mágicamente empiezas a sentir su sabor en la boca. Si jamás te ha sucedido esto al ver tus productos antes de cocinar, algo estás haciendo mal. Porque, si no se apetece, ¿Para qué se compra?

Si sientes que suspiras al ver, sentir o imaginar lo que será ya listo en tu platillo, tienes el ingrediente correcto.

El precio o la calidad

Esto lleva más tiempo en explicarlo que en entenderlo. Buscar un balance entre lo que se paga a lo que realmente vale: nos puede tomar horas debatir este punto. Pero algo en términos medios, siempre hay que tener en mente que esto es un negocio, y que no lo será, si no tenemos clientes satisfechos.

Mousse de tres clases.
Trilogía de mousse.

Buscar, caminar, recorrer lugares es la clave. Sal un poco de esa cocina. Conoce tu entorno, lo que está de temporada, también es muy válido ayudar a pequeños negocios, por algo comenzaron las empresas que ahora tienen renombre. Jamás olvidemos que la magia se encuentra en donde menos lo esperas. Prueba, haz relaciones con demás gente dedicada al mismo entorno, ofrece lo que haces y también recibe lo que el mundo tiene para darte. Date tiempo de realmente conocer proveedores, y, si se presenta, hasta el lugar de donde sale toda la mercancía, pude ser que nos llevemos una sorpresa, buena o también mala. Por eso es muy importante respirar esos aires.

Esto es una larga cadena que nos va uniendo y de la que todos salimos recompensados.

La Cocina es mi Familia

Y no porque sea último, es menos importante. Algo que se me quedó muy marcado, y hasta hoy en día lo agradezco bastante, fueron las palabras de un chef, que en los inicios de mis estudios en la Universidad nos preparó mentalmente con frases duras pero simples a lo que sería nuestro futuro: “De hoy en adelante, olvídense de que son personas que se cansan, no tienen permitido enfermarse. Se acabaron las fiestas sociales, vayan despidiéndose de sus amigos, de los días festivos y vacaciones. Jóvenes, ustedes están entrando en algo que pocos saben a lo que se meten, no es la cocina de su casa, esto es lo que minuto a minuto les puede dar la gloria o terminar su carreras en un abrir y cerrar de ojos…”.

Cuanta verdad había en ese discurso, de jornadas de 10, 12, 16 horas y a veces hasta más, iba repitiéndome a diario esas palabras. Día a día tus compañeros se vuelven tu familia, pues por el simple hecho de verlos más que a la propia.

La cocina de Marla Rangel
Pan de zanahoria

Comparte lo que sabes y recibe los consejos de las personas. No te cierres a las críticas ni a las sugerencias, y, también, renuévate. Siempre trata de mantenerte actualizado en todo, hasta de qué es lo que nuestra competencia hace y cómo le va con ello.

Y para todo, la clave básica: constancia, disciplina, actitud y energía, eso te abrirá las puertas de todos los lugares.

Esto debe sentirse al despertar como aquel primer día de escuela, emoción, nervios, felicidad, ansiedad y hasta un poquito de miedo que te presiona el estómago, todo eso al mismo tiempo.

Me encanta decir “la cocina me enamora”. Soy feliz por ello.