¿De qué sirve una elaboración perfecta y una presentación con estilo si el encuadre, la iluminación o el fondo estropean la foto? Seguramente quieras transmitir aquello que hace especial a tu creación y que se abra el apetito para tus comidas. Por esta razón hemos hecho un resumen en nuestro blog con las siete reglas básicas a la hora de fotografiar alimentos.

1. Prepara con antelación todo lo que puedas

La preparación lo es todo. Así tendrás que improvisar menos a la hora de sacar la foto o habrá que hacer menos retoques posteriormente. Esto te ahorrará muchas frustraciones, así que piensaen lo que vais a necesitar. Se da por hecho que los ingredientes tienen que ser frescos y no te olvides de quelos utensilios de cocina y los accesorios también se pueden adaptar a la temática de la foto. También ten preparadas algunas partes de tus platos para posibles motivos decorativos. Algunos ejemplos pueden ser verdura o fruta cruda cortada o inclusolas hierbas y las especias también pueden completar el diseño. Es importante que previamente tengas una idea clara en la cabeza de cómo va a ser la foto. ¿Qué pasa con el fondo o es que no es necesario? ¿Fotografía en modo vertical, horizontal o ambas cosas? Sacar fotos de prueba con objetos sencillos para probar cómo se ve el escenario y la composición o las condiciones de iluminación es algo que para nosotros siempre es útil.

2. Cocina para la foto

Recuerda que en este caso no estás cocinando para un comensal, sino para una foto. No es necesario cocinar hasta que esté del todo listo, así que cocina los ingredientes solo un poco. De esta forma las verduras tienen una apariencia más crujientes y la carne y el pescado se ven más jugosos conservando su aspecto sofrito. La pasta debe estar al dente. Escoge lo mejor de tus ingredientes.

3. Equípate bien (una buena cámara y un buen equipo)

Los objetivos de gran angular y de primeros planos no son los más adecuados para fotografiar alimentos, a no ser que busques un efecto especial en concreto. Los objetivos de longitud focal fija (40, 90, 100 mm) suelen dar los mejores resultados porque proporcionan el nivel óptimo de nitidez y una imagen nítida. También los teleobjetivos de 18 mm pueden ser útiles, sobre todo si quieres utilizar pequeños efectos de desenfoque. Recuerda que un trípode puede ser de gran ayuda.

¿Qué pasa con la luz? ¿Hay luz natural, grandes ventanas o es una iluminación artificial?

4. Utiliza las fuentes de luz de forma efectiva

La luz del día es sin duda la mejor opción y se debe utilizar siempre que sea posible para fotografíar los platos y que salgan dela forma más natural y sabrosa. Según nuestra experiencia, en las cocinas y en los restaurantes no siempre se dan las condiciones ideales en cuanto a la luz, así que lo mejor es usar solo de cajas de luz, difusores y reflectores para iluminar la escena lo mejor posible con luz indirecta. No uses el flash directamente en la comida porque hace que parezca fría, plana y poco natural. En caso de que no dispongas de ningún equipo profesional a mano, las lámparas de pie o de escritorio pueden sacarte de un apuro si las cubres con un poco de papel sulfurado para crear una luz suave y difuminada que imita a una caja de luz. Las placas de espuma de poliestireno pueden servir como reflectores y para iluminar la escena de forma uniforme en los lados opuestos a la luz. Utiliza un trípode y podrás utilizar mayores tiempos de exposición. En el mercado también hay bombillas de luz natural que proporcionan una mejor iluminación en comparación a los con tubos fluorescentes.

5. Presenta el plato de forma que parezca delicioso

Crea cambios en la disposición. Puedes utilizar otros ingredientes como verduras, frutas, hierbas o especias como decoración para la foto, pero con cuidado porque muchas veces menos es más, así que no sobrecargues la foto. Combina diferentes formas: la composición de la foto, al igual que cuando leemos un texto, tiene que ir de izquierda a derecha. Utiliza líneas marcadas para dirigir la vista a tus platos. Combina los colores de la decoración con la comida. Las palabras clave aquí son “tonos similares o colores complementarios”. En los platos de colores lo más sencillo es trabajar con un solo color y con un fondo uniforme. No te olvides de la superficie. La madera tiene un toque más rústico, mientras que las placas de pizarra dan un toque clásico y moderno. Y recuerda: vasos rallados, huellas en los bordes de los platos, migas que no vienen a cuento… ¡Tómate tu tiempo o seguro que se te olvida algo!

6. Haz muchas fotos

Una vez que te has ocupado de todos los detalles, es hora de sacar la foto. Una buena idea puede ser utilizar el disparador automático para evitar cualquier movimiento no deseado de la cámara en condiciones de poca luz. A continuación tienes que pensar qué vas a enfocar y el ángulo que vas a utilizar ¿Toda la escena? ¿Una parte en concreto? ¿Enfocar los detalles? Cuando se trata de entremeses y porciones, a mucha gente le gusta fotografiar los detalles para crear un mejor efecto en la foto. Experimenta con las proporciones de la imagen. Divide la imagen en tu cabeza en tres partes iguales y piensa en lo que pasaría si desplazas del centro el motivo principal de la imagen, normalmente hace que la foto parezca más equilibrada. También ten en cuenta en tus consideraciones la proporción áurea. Por último, el ángulo de disparo puede dar el toque final. Haciendo las fotografías desde arriba hace que parezcan planas. Sin embargo, puedes conseguir buenos efectos con las sopas aprovechando sus colores y sus formas. En general, es aconsejable darle a las fotos cierta profundidad y altura. Intenta incluso diferentes perspectivas, presta atención a las sombras y corrige si es necesario el ajuste de la luz. La distancia de disparo entre el motivo y la cámara es por lo general de 30 a 60 centímetros.

Lo que conviene saber: ¡Los líquidos siempre deben aparecer nivelados! En la foto no puede aparecer nada que se incline hacia la izquierda o hacia la derecha.

7. Solamente haz retoques si es necesario

Hoy en día es completamente legítimo rectificar las fotos en el ordenador con los programas de edición de imágenes. Es la única forma para corregir el brillo, el color o una gota de salsa no deseada. Pero recuerda que esto sólo puede un método para solucionar un problema y no se debe considerar como una parte importante desde el principio. Cuanto mejores sean los ingredientes básicos, menos necesario será retocarlos después.