Quien quiera comer en el nuevo restaurante Chambre Séparée del afamado cocinero belga Kobe Desramaults, deberá someterse a reglas claras: nada de grupos ni de peticiones especiales y se paga por adelantado. Quien acepte estos requisitos, se convertirá en parte de su imponente menú.

Antes de la reapertura de su propio restaurante, Desramaults, también conocido como “el príncipe de la nueva cocina belga”, trabajaba en el restaurante de sus padres, llamado In de Wulf. El restaurante ofrecía una cocina basada en ingredientes naturales y regionales de la periferia de Flandes. A los 23 años, el local pasó a estar bajo su gestión, y Desramaults no pudo más con la presión que le cayó encima. Debido a los grandes costes que se generaban con una plantilla de 45 trabajadores y el descontento que tenía con el sistema del restaurante, decidió probar nuevos caminos.

Chambre Séparée, un restaurante innovador

Desramaults aprovechó la ocasión que le brindó esta corta pausa para viajar durante varios meses por el mundo. Volvió con un concepto nuevo que le sirvió para abrir un nuevo restaurante, Chambre Séparée, ubicado en una casa abandonada y que dejará de existir dentro de tres años. Hay plazas para 16 comensales que se pueden repartir por una cocina abierta que acoge solo a cinco cocineros.

¿Se pueden comer 20 platos en dos horas? Según el cocinero es factible y, de hecho, invita a ello. A los platos les acompañan vinos elaborados de forma natural, que harmonizan perfectamente con la comida servida. Los platos que suelen servir para picar entre los platos principales redondean la experiencia gustatitva. La langosta se suele preparar según el método japonés Ikejime, muy de moda, y que consiste en paralizarle el cerebro mediante un pinchazo y hacerla en un horno de madera.

Un único menú que no acepta variaciones

Chambre Séparée admite un máximo de dos personas por reserva. La razón, muy sencilla: hay que concentrarse en el plato y no dejarse distraer por las conversaciones en grupo. El cocinero ofrece un menú del día que sustituye a la habitual carta de los restaurantes de alta cocina y cuenta con un precio de 210€ por persona.

El menú no acepta variaciones. La razón se remonta a la época de Kobe Desramaults en In de Wulf y las experiencias vividas en la cocina. Debido al gran número de peticiones especiales de los comensales, tenían que hacer cambios en el menú continuamente, cargando con aún más trabajo al personal.

Los clientes sin alergias y sin peticiones especiales que se adapten a las condiciones del restaurante son más que bienvenidos y pueden observar al gran cocinero preparando sus creaciones particulares.