El sudeste de Asia es para muchos cocineros occidentales uno de los lugares favoritos donde trabajar. Los locales asiáticos suelen estar deseosos de ver más de cerca los conocimientos traídos desde Europa. Los cocineros, por su parte, suelen encontrarse con una situación económica y material cómoda. Gildas Périn es uno de esos cocineros que, a pesar de su corta edad (21 años), se dio a la aventura como muchos otros. Hoy en día trabaja en Taiwán.

Una profesión que le conquista con el tiempo

Gildas Périn cuenta que, cuando empieza en esto de la cocina, no tiene mucho interés en lo que hace. Empieza su andadura trabajando durante los fines de semana y los veranos en Royal de Deauville, uno de los hoteles más importantes en Normandía. Aquí conoce a su mentor Eric Provost. Durante estos años hace unas prácticas en Château Cordellain-Bages, bajo la supervisión de Jean-Luc Rocha. El hecho de trabajar en una cocina con dos estrellas Michelin le hacen plantearse trabajar a largo plazo en gastronomía.

Estancia en grandes cocinas

Después de trabajar durante dos años en el Deauville en temporada de verano y en Chamrousse en temporada de invierno, Gildas decide buscar un lugar donde trabajar durante todo el año. Se traslada a Le Touquet para trabajar en la cocina del Hotel Westminster. Durante este tiempo conoce aún más de cerca la alta cocina, su jefe la anima a participar en concursos gastronómicos. Después de quedarse el segundo en el concurso “Creaciones y Aromas” en 2014, gana el afamado concurso “Le Challenge Culinaire du Président de la République”, se le abren todas las puertas.

Gildas Périn
A pesar de su corta edad, Gildas Périn ha logrado hacerse un hueco en la alta cocina.

Con 23 años llega a París para trabajar en el prestigioso Ritz, en la posición de jefe de partida. Trabaja bajo la supervisión del chef Nicolas Sale, del que recibe un apoyo inimaginable y en el que Gildas ve un ejemplo a seguir. Contento con su trabajo, conoce a Yannick Alléno, que busca a alguien para su segundo restaurande en Taipei. La entrevista de trabajo “fue como un concurso. Me pidió que le diera de comer y puso a mi disposición todo lo que necesitaba. Cuando terminé de preparar todo, nos sentamos y comimos juntos. Al final de la comida me dijo que, si quería, estaba dentro.”

“Vainilla y almendras en lago blanco.”

La sorpresa final

Los objetivos de Allénos en Taiwan son muy claros: el restaurante tiene que aparecer en la Guía Michelin. Sin embargo, debido a problemas con el alquiler, a finales de año tienen que cerrar el restaurante.

“Los cocineros occidentales no tienen problemas para buscar trabajo en Taiwán. Al minuto de mandar mi currículum, recibí un montón de respuestas. En seguida pude volver a trabajar.” Gildas no piensa que se hubiera equivocado con las decisiones tomadas y lo ve como un salto cualitativo. “La gente es amable a más no poder y es un entorno ideal para vivir. Animo a todos mis compañeros de profesión a que tengan una experiencia parecida.” Actualmente Gildas trabaja como chef ejecutivo en un Hotel de Taipei.