El café tonic es una nueva forma de tomar café espresso sobre agua tónica y hielo. Como me dijo una barista, es como elegir entre tomar una coca cola o, ¡un café con burbujas!

 

Los sabores son aromáticos, con un ligero amargo y el toque burbujeante, al mismo tiempo. Apetece beberlo con pausa y buena conversación, en cualquier coffee shop de Madrid, Buenos Aires, o New York, o donde quiera que sea verano.

 

Para prepararlo, se sirve el café caliente poco a poco, sobre la tónica y el hielo, es una delicia ver el shock térmico y el humo helado que va desprendiendo. El color marrón tostado del café hace contraste con el transparente de la tónica y hace recordar en su aspecto, a un tipo de whisky en las rocas, lo cual le hace más interesante. Para tomarlo, sólo hay que remover y listo.

 

El café tonic además de ser refrescante es muy instagrameable y esto le ayudó a crecer en popularidad. Nació en Koppi, un microtostador de café en Helsingborg, Suecia, allá por el año 2007.

 

La historia de la receta surge de una casualidad, como muchas cosas pasan en la vida. Tal y como indicó una de las fundadoras de Koppi, Anne Lunell, su colega preparó café el día posterior de una fiesta de amigos y había sobrado tónica. ¿Y adivinen qué pasó…?

 

Sólo para terminar, unas recomendaciones basadas en mi experiencia. El café tonic es increíble si el agua tónica está hecha con ingredientes naturales, realmente es fantástica junto a un café de especialidad. Mi café tonic favorito es con agua tónica “Le tribute” con quinina natural de Loja y el specialty coffee de Ruanda.

 

¿Te atreverías a probarlo o a prepararlo en casa?