El pan árabe, también llamado “pan pita”, es un alimento muy antiguo, desde tiempo de los egipcios y lo sirios, eran horneados en piedras calientes. Hoy por hoy, en el medio oriente, el pan árabe es parte fundamental de la gastronomía, se come durante el desayuno, la comida y la cena.

 

Y en el mundo, es tan popular que incluso se puede comprar en cualquier supermercado, hay muchas marcas, aunque su aspecto es diferente a uno hecho artesanalmente.

 

El pan árabe es redondo, aplanado y al ser cocido se hincha. El grosor suele medir un centímetro, por eso, la miga que tiene es justa, la suficiente para que cuando lo abramos por la mitad pueda resistir el relleno. Normalmente, se usa en forma de sándwiches, para el famoso shawarma o el falafel. Podemos rellenarlo con queso o, ¿por qué no utilizarlo como si fuera la base de una pequeña pizza? Deja que tu imaginación vuele y disfrútalo como quieras.

 

Ingredientes

  • 30 gramos de levadura seca
  • 600 ml de agua tibia
  • 20 gr de azúcar
  • 1 kg de harina de trigo sin preparar
  • 20 gr de sal
  • 40 ml de aceite de oliva

 

Procedimiento

 

Para el fermento:

En un bol colocamos agua tibia, levadura y el azúcar, y lo dejamos reposar 10 minutos para que haga el fermento.

En otro recipiente echamos la harina y la sal y las revolvemos; después, con cuchara de palo formamos un hoyo al centro, como si fuera un volcán. Y poco a poco incorporamos el fermento.

Con paciencia vamos mezclando todo y agregamos un poco de agua tibia para que la masa se vaya soltando. No desesperes si la masa si tiene apariencia grumosa.

El aceite será el secreto para que la masa no se pegue en la mano. En un cuenco vertemos el aceite de oliva y colocamos la preparación.

Dejamos reposar por 2 horas o hasta que aumente el volumen. Y tapamos con un film para que mantenga la textura y no se seque.

 

Para el amasado:

Espolvoreamos harina sobre una superficie apta para amasar.

Ponemos la masa fermentada sobre la harina y empezamos a formar la masa con la palma de las manos, empujando la masa hacia delante y volvemos a repetir el proceso, con la posición de las manos a 45º grados, por 10 minutos.

El punto óptimo de la masa es cuando esté lisa y homogénea.

Antes de continuar, precalentamos el horno a 250 ºC entre 5 a 10 minutos.

Pasamos al punto de hacer los bollos, calcula que pesen 45 gramos. Luego con un rodillo, aplanamos los panes que tomarán la forma de un disco.

En la bandeja del horno, coloca los panes y déjalos hornear por unos 7 a 8 minutos, y habremos terminado.

 

¡Buen provecho!